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Brechas, ejes y desafíos en el vínculo entre lo social y lo productivo

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)

Con motivo de la Segunda Reunión de la Conferencia Regional sobre Desarrollo Social de América Latina y el Caribe celebrada en Montevideo el pasado mes de octubre, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) presentó el libro “Brechas ejes y desafíos en el vínculo entre lo social y productivo”.

La CEPAL entiende la igualdad como un horizonte estratégico del desarrollo, y partiendo de esta premisa, en el libro se argumenta la necesidad de avanzar en el desarrollo social inclusivo articulando las diversas dimensiones definidas en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Así, el documento muestra especial interés en la intersección entre las metas fijadas por la Agenda 2030; metas que revisten un carácter universal, integrado e indivisible y que conjugan las tres dimensiones del desarrollo sostenible: la social, la económica y la ambiental. En este sentido, el texto alude al “pilar social extendido”, concepto que hace referencia al mencionado carácter integrado e indivisible de la Agenda 2030, en donde los temas sociales aparecen imbricados con las cuestiones económicas, medioambientales e institucionales y además recuerda el OD 17, según el cual es necesario fortalecer los medios de implementación y revitalizar la Alianza mundial para el Desarrollo Sostenible.

El libro comienza dando un enfoque global de su contenido que, estructurado en cuatro capítulos, pretende analizar los obstáculos existentes en lo que al desarrollo sostenido se refiere y los caminos que llevan a conseguirlo.

Tal y como se infiere de su Capítulo II, uno de los mayores retos para la región es el respeto de un marco de derechos. La pobreza abarca asimismo las oportunidades con las que cuentan las personas y los resultados que logran. Por este motivo se indica que, las políticas han de atender a la autonomía de los sujetos y a sus puntos más débiles prestando una especial atención en la infancia, la adolescencia y la juventud; es decir, las medidas adoptadas deben incorporar la perspectiva de ciclo de vida.

En su Capítulo III se trata el doble desafío que supone la inclusión social y laboral. La colaboración y coordinación entre las instituciones del ámbito económico-productivo junto con las del ámbito social es indispensable para fomentar el crecimiento inclusivo, reducir las distintas variantes de desigualdad y superar la pobreza. Para ello, se requiere un nivel básico de bienestar mediante el acceso universal a servicios sociales de calidad y, por otro, el acceso a oportunidades de trabajo decente, con cobertura de la seguridad social.

El libro dedica un capítulo a las políticas públicas de inclusión social y económica. A estos efectos, se destacan tres ámbitos a considerar: en primer lugar, la necesidad de profundizar la inclusión social y laboral haciendo hincapié en la construcción de capacidades; en segundo, la importancia de fortalecer la institucionalidad materializándose en la articulación de las políticas públicas oportunas y por último, la importancia de favorecer la factibilidad política y fiscal del desarrollo social inclusivo a través de consensos y participación.

Tras el análisis de los desafíos clave a los que enfrenta la región para implementar la Agenda 2030 y lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el documento fija una serie de metas claramente definidas en torno a cada uno de los ODS a los que América Latina y el Caribe debe prestar especial atención para su consecución.