entrevista

Manuel Escudero, Embajador y Representante Permanente de España ante la OCDE

Manuel Escudero, Embajador y Representante Permanente de España ante la OCDE, fue nombrado el pasado mes de diciembre Presidente de la Junta de Gobierno del Centro de Desarrollo de la OCDE.

La cuestión ya no es el desarrollo tal como se ha entendido; ahora lo que tenemos que ver es cómo podemos entre todos modernizar América Latina

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Entrevista a Manuel Escudero, Embajador y Representante Permanente de España ante la OCDE durante la presentación del SIGI 2019

 

  1.   La OCDE trabaja para hacer frente a los desafíos económicos y sociales de la globalización. ¿Cuáles diría que son, en este momento, los retos a los que hacer frente y las oportunidades que ofrece?

El Centro de Desarrollo de la OCDE es el único lugar en el mundo donde  países desarrollados y países en vías de desarrollo y países emergentes (58 países) se dan cita para hablar de políticas de desarrollo, de crecimiento económico, etc. La OCDE se está abriendo poco a poco a las realidades de una multitud de países que, sin llegar a los estándares que tienen los países de la OCDE, se van acercando a ellos. De esta manera, el diálogo existente es tremendamente fructífero: tanto desde el punto de vista de nuevos conceptos de desarrollo como por ejemplo, el SIGI, como desde otros como los partenariados publico privados.

En el Centro de Desarrollo de la OCDE están países como China, India, Indonesia, Brasil o Sudáfrica; es decir, todos los países emergentes, muchos países africanos, latinoamericanos y asiáticos. Una diversidad que favorece y enriquece los diálogos, las conversaciones, las publicaciones y las políticas que se van decidiendo.

Además, el concepto de desarrollo está cambiando: existen muchos países que están pasando de ser países con baja renta a ser países con renta media, o países con renta alta que ya no “gradúan” para la ayuda al desarrollo, pero que siguen necesitando algún tipo de apoyo que ya no es de ayuda al desarrollo, que ya es  de partenariados privados, de inversiones, y de conseguir que el mercado funcione. Esto son políticas que se están discutiendo en el Centro.

  1.   El Centro también fomenta políticas de igualdad de género. ¿Cree que harán falta esos 200 años que estableció el Foro Económico Mundial para cerrar la brecha de género?

Esto no es “rocket science”, se necesita una voluntad política, que es el factor determinante para avanzar más rápidamente. Tanto en el terreno legislativo, eliminando barreras de discriminación de la mujer, como en el terreno de las políticas, allanando el camino para que no haya discriminaciones en el ámbito doméstico, físico, económico y financiero, o de las libertades civiles. Es decir, legislación, políticas y, finalmente un cambio de actitudes, de normas sociales, que solo se consiguirá en la medida en que se realicen estos cambios legislativos y políticos y, con un papel muy importante y determinante de la cultura como una política envolvente que empieza a situar a la mujer en un plano de igualdad con el hombre.

  1.   ¿Cuál es el papel que desarrolla el sector privado para reducir estas brechas?

El papel del sector privado es importantísimo porque la reducción de estas brechas no se logra a golpe de decreto. El tema de la brecha salarial y de la conciliación de la vida personal y familiar esto se consigue no solo por la voluntad política desde el Gobierno y el Parlamento, sino también por el compromiso de las empresas en esta misma dirección. Por tanto, somos aliados naturales y desde luego, en lo que a la igualdad dentro del terreno laboral se refiere -abarcando desde la brecha salarial hasta la paridad en los puestos de alta dirección- tenemos que estar todos sentados en la misma mesa.

  1.   Otro de las prioridades sin duda en las agendas internacionales es el cuidado del medio ambiente y la sosteniblidad. ¿Qué iniciativas y/o estrategias considera que podrían tener un mayor impacto en la concienciación sobre la importancia del medio ambiente?

Respecto a este asunto, hay que considerar no solo el trabajo del Centro sino también lo que está realizando la propia OCDE. Nos encontramos en un tiempo de transición energética y ecológica en la cual, por desgracia, el problema ya no es si evitamos la subida de dos grados de temperatura, sino cómo la humanidad se va a adaptar a esos dos grados o más. Por tanto, hay que defender con uñas y dientes el multilateralismo, la Convención de París y demás acuerdos en este sentido.

  1.   El Centro realiza, entre otros, informes económicos sobre América Latina ¿En qué medida considera que las microfinanzas contribuyen a favorecer la inclusión económica y social de las clases más desfavorecidas?

Evidentemente es un elemento determinante que hay que llevarlo a más escala. En ese sentido llevarlo a más escala también depende de las propias políticas públicas. Considero también que en América Latina esto se tiene que dar cita con otra cuestión muy compleja que es la cuestión de la lucha contra la informalidad; porque tenemos que hacer aflorar un 40% (más o menos) de economía sumergida en América Latina que nos va a posibilitar que el continente se modernice. Ya no estoy hablando de desarrollo, estoy hablando de modernización. Creo que tenemos que empezar a hablar en este sentido. La cuestión ya no es el desarrollo tal como se ha entendido; ahora lo que tenemos que ver es cómo podemos entre todos modernizar América Latina.

  1.   Por último, y considerando su faceta de escritor. ¿Podría recomendar algún libro a nuestros lectores?

Recomiendo la lectura de una publicación de la OCDE de la que se pueden sacar muchas conclusiones. No es un libro que tenga una trama pero me impactó. La publicación se titula “The Squeezed Middle Class”; es decir, la exprimida clase media, y retrata lo que está pasando desde hace 30 años con la clase media en todos los países desarrollados.

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