entrevista

Roberto Borrás Polanía, socio de Garrigues Colombia

Socio de Garrigues ColombiaSocio de Garrigues Colombia

La crisis global reiteró entre otras lecciones la altísima importancia de un robusto y eficaz gobierno corporativo en las instituciones financieras

Roberto Borrás Polanía lidera la práctica de Derecho Financiero y Bursátil en Garrigues Colombia. Fue superintendente financiero de Colombia, director general de Regulación Financiera del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, y presidente del Autorregulador del Mercado de Valores de Colombia. Fue además superintendente adjunto de Riesgos y superintendente de Conglomerados en la Superintendencia Financiera de Colombia.

Durante su práctica como abogado asesor, ha sido consultor internacional para el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, la Asociación de Supervisores Bancarios de las Américas ASBA y USAID.

Se desempeñó como Jefe Negociador de Servicios Financieros en Colombia durante la negociación del Acuerdo de Libre Comercio con Canadá y los países de la AELC de Europa, así como miembro del equipo de negociación del capítulo de servicio financieros para el acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos de América.

Entre 2011 y 2012 fue socio en el área de Derecho Financiero y del Mercado de Valores de una de las principales firmas de abogados en Colombia. Se ha enfocado en la práctica del derecho financiero, comercial y corporativo, operaciones de financiación, regulación bancaria y la ley de  mercados de capitales, así como en temas relacionados a los servicios transaccionales y pagos. Es árbitro de la Cámara de Comercio de Bogotá en las especialidades comercial y financiera.

Ha sido profesor en el Programa de Postgrados de Banca y Ley Financiera de la Universidad del Rosario, profesor del Programa de Mercado de Capitales de la Pontificia Universidad Javeriana, profesor en el Master de Derecho Bancario y Bursátil de la Universidad Externado de Colombia,  profesor de la Maestría en Derecho Privado de la Universidad de Los Andes y profesor de la Universidad Sergio Arboleda.

  1. Antes de unirse a Garrigues Colombia en 2015, se desempeñó como superintendente financiero de Colombia durante dos años. ¿Qué destacaría de este periodo? ¿Cuál fue el mayor reto con el que se encontró?

Permítanme primero agradecer a la Fundación Microfinanzas BBVA y al Boletín legal Progreso la invitación a este interesante diálogo.

Mi período como Superintendente estuvo marcado por distintas situaciones desafiantes en los ámbitos global y local, me referiré a las dos principales. En el primero, semanas antes de asumir como Superintendente en noviembre de 2008,  se presentó la quiebra de Lehman Brothers, considerado uno de los hitos iniciales de la crisis financiera global. Como supervisores hicimos un detenido seguimiento de los complejos eventos que afectaron a los principales sistemas financieros y mercados de capitales del mundo y naturalmente tuvimos que desplegar acciones dirigidas a monitorear los efectos de semejante turbulencia en la economía colombiana - expuesta a un fuerte choque y contracción- y proteger la estabilidad del sector financiero. La activa coordinación entre el equipo de gobierno y la industria financiera, la limitada conexión con algunos de los factores de contagio de la crisis, la fortaleza patrimonial del sistema y las medidas contracíclicas que se adoptaron a nivel macroeconómico, supervisor y regulatorio mitigaron los efectos de una situación extraordinariamente severa.

Simultáneamente, en el ámbito local, Colombia enfrentó en el segundo semestre de 2008 una severa crisis originada por la proliferación desbordada de esquemas piramidales de captación ilegal. Asumí como Superintendente mientras se declaraba un estado de excepción constitucional, la emergencia social, que dotó al Presidente de la República de facultades especiales para enfrentar una crisis sin precedentes. La Superintendencia tuvo que actuar en distintas zonas del país detectando esquemas ilegales de captación para ordenar la suspensión de dicha actividad.

En ambos frentes los retos fueron intensos. El contar en la Superintendencia Financiera con un equipo capaz y altamente comprometido fue clave para superar situaciones que hoy describo brevemente pero que implicaron meses colmados de momentos muy complejos. Ambas situaciones dejaron lecciones importantes que buscamos recoger fortaleciendo la regulación y la supervisión, proceso que ha continuado a lo largo de estos años con la creciente convergencia a los estándares de Basilea y otros referentes normativos.

La crisis global reiteró entre otras lecciones la altísima importancia de un robusto y eficaz gobierno corporativo en las instituciones financieras como fundamento necesario de su adecuada gestión. La crisis local ratificó la importancia de robustecer los programas de educación financiera y de intensificar las iniciativas de inclusión financiera.

  1. ¿Podría decirnos qué le gustaría resaltar sobre la evolución de la economía colombiana en los últimos años, y cuáles son, en su opinión, los principales retos a los que se enfrenta?

El país ha avanzado pero sin duda tiene diversos retos, entre los cuales destacaría dos. Primero, Colombia debe crecer a tasas más altas y extender ese crecimiento a la mayor parte de su población, factor clave en el propósito de reducir la pobreza. Es necesario favorecer el desarrollo mediante la consolidación de un entorno que elimine cargas innecesarias para la creación de empresas, que incentive la inversión, que acompañe al emprendedor y que facilite el acceso a recursos.

Además, un sistema que favorezca la formalización empresarial y laboral permitiría aprovechar mejor el enorme talento, el espíritu innovador y la energía que caracterizan a los colombianos, base necesaria para diversificar nuestra oferta productiva y hacernos más competitivos. Destacaría en este frente el enorme reto de incentivar el desarrollo del campo, acompañando al pequeño productor agrícola y haciendo atractiva la inversión en grandes proyectos agroindustriales.

De otra parte, destacaría como reto, la necesidad de mantener el equilibrio de las finanzas públicas. El ajuste de los precios del petróleo en 2014 impactó severamente a la economía colombiana y redujo sustancialmente los ingresos del Estado, ratificando la necesidad de superar la dependencia de ese modelo productivo. Si bien recientemente se realizaron reformas tributarias, el consenso generalizado es que se deben adoptar medidas integrales que propicien el equilibrio fiscal mejorando los ingresos del Estado, racionalizando el gasto público y fortaleciendo la administración tributaria para que, con tecnología de punta, pueda optimizar su gestión.

Las reformas en materia pensional y de salud, de gran relevancia social y significativo impacto fiscal, son también fundamentales para consolidar dicho equilibrio en el mediano y largo plazo.

  1. Además de ocupar prestigiosos cargos públicos durante su vida profesional, ha sido consultor de numerosos organismos multilaterales como BID, USAID, Banco Mundial… ¿Cuál cree que es el papel que deben jugar estas entidades en el desarrollo del sector financiero y microfinanciero?

Las autoridades gubernamentales encuentran en los programas de entidades multilaterales apoyo a iniciativas que son fundamentales en el diseño e implementación de políticas públicas. La experiencia y capacidad técnica de los equipos de dichos organismos ha contribuido a elevar y actualizar estándares normativos y de supervisión del sistema financiero. En tal sentido, algunas de las principales reformas regulatorias del sector han estado precedidas de programas de asistencia técnica desplegados con organismos multilaterales.

El sector microfinanciero no ha sido la excepción a dicha experiencia positiva. Las entidades multilaterales han apoyado el desarrollo de acciones en los frentes normativo, de metodologías de supervisión, de técnicas de originación de cartera y gestión de riesgos, de servicios transaccionales o de pagos, entre otros.

Incluso algunas entidades multilaterales han sido accionistas de instituciones del sector microfinanciero, robusteciendo su buen gobierno,  capacidad financiera y gestión.

  1. En su opinión, ¿cuáles son las mejores acciones, públicas o privadas, para impulsar la inclusión financiera en Colombia?

Colombia ha desarrollado algunas iniciativas en materia de inclusión que han sido exitosas, lo cierto es que aún una parte importante de la población no tiene acceso a servicios financieros.

Varios estudios coinciden en que lo primero que debe existir es una verdadera política de inclusión financiera, que desde el Estado reconozca su relevancia, que propicie la adecuada coordinación de políticas públicas y privadas y que defina las prioridades de acción. La definición estratégica que se realice permitiría identificar las medidas que desde la oferta, la demanda o la institucionalidad propicien el logro de las metas de inclusión financiera planteadas.

Para comenzar, por ejemplo, la revisión de la normativa aplicable a la actividad microfinanciera contribuiría a identificar factores regulatorios que afectan la competencia en el sector o aquellas cargas prudenciales que, por no corresponder a la naturaleza y riesgos de la actividad, resultan en extremo onerosas.

Es necesario además seguir propiciando la expansión de la presencia de las instituciones microfinancieras especialmente en zonas rurales o apartadas, facilitando el uso de tecnologías que faciliten la prestación de servicios en tales entornos.

De otra parte es imperativo propiciar la formalización laboral y empresarial, fundamento principal de un “ecosistema” que genere información, insumo principal para las decisiones de otorgamiento de crédito o de oferta de otros servicios financieros.

La demanda la educación financiera debe seguir siendo una prioridad. Muchos colombianos no conocen los productos que ofrece el sector microfinanciero o no saben determinar cuál se ajusta en mejor forma a sus necesidades y posibilidades. Especialmente tratándose del microemprendedor, un adecuado acompañamiento en lo comercial y en lo financiero le permite definir mejor los servicios que necesita, favoreciendo la adecuada atención de obligaciones y evitando el sobreendeudamiento.

  1. ¿Cómo ve la situación actual del sector de las microfinanzas en Colombia? ¿Qué opina sobre la conveniencia de una regulación adaptada a las especificidades del sector microfinanciero?

El sector de las microfinanzas en Colombia ha crecido a pasos acelerados. En primer lugar destacaría el proceso de migración de varias entidades a la condición de instituciones reguladas, factor que a mi juicio ha contribuido significativamente a la consolidación de éstas como sólidos proveedores de servicios financieros, con técnicas especializadas en la originación de sus productos y adoptando crecientemente mejores estándares de gestión de negocios y de riesgos.

Resaltaría además de la institucionalidad relacionada con el sector, la consolidación de Asomicrofinanzas como gremio y la preservación del programa Banca de las Oportunidades.

Ahora, si bien se han adoptado medidas que han optimizado el entorno de la actividad microfinanciera, como lo reconocen distintos estudios e indicadores, estimo que una revisión profunda a la normativa permitiría determinar elementos que por no corresponder a la especificidades sectoriales pueden estar generando desincentivos a la actividad o distorsiones competitivas.

  1. En su opinión, ¿en qué situación se encuentran las entidades colombianas en relación a la aplicación de buenos estándares de gobierno corporativo en la gestión empresarial?

La adopción de buenos estándares de gobierno corporativo en Colombia es creciente. Especialmente en sectores como el financiero y en grandes empresas se advierte, en términos generales, que el buen gobierno es una prioridad, propiciada por la exigencia de supervisores y por la motivación propia de accionistas y administradores.

Tal vez el mayor reto relacionado con la aplicación de mejores estándares se concentra en pequeñas, medianas empresas y algunas organizaciones de base familiar que podrían incrementar la adopción de estándares de buen gobierno corporativo.

  1. Es admirable su gran capacidad de compaginar la intensa actividad profesional con la docencia en diversas universidades. Estar en contacto con tanto joven suele ser enriquecedor. ¿Qué consejos les da a sus alumnos para su futura vida profesional?

En efecto, la cátedra impone el deber de estudiar, mantenerse actualizado y permite conocer de primera mano las inquietudes y expectativas de los jóvenes, así como también aprender de ellos.

Además de los contenidos académicos comparto con mis alumnos las experiencias que influyeron en mi vida profesional, en especial los errores, que son los que nos dejan grandes lecciones.

El primer consejo que les doy, así resulte obvio, es que procuren la excelencia. En un entorno cada vez más competitivo, la disciplina de estudio y una buena preparación marcan la diferencia. La excelencia es la que les permitirá estar listos para aprovechar esa oportunidad que hará la diferencia en sus carreras.

Les recuerdo también la importancia de ser fieles a sus principios y tener un comportamiento ético, honesto, transparente. Por mis roles profesionales he tenido que conocer casos de fallas éticas profesionales que motivadas por un interés económico particular, arruinan carreras que se anticipaban brillantes.

  1. ¿Le gustaría compartir con nuestros lectores algún logro del que se sienta especialmente orgulloso a lo largo de su vida profesional? ¿Y personal?

En lo profesional siento que ha sido un verdadero privilegio haber podido trabajar como servidor público, como consultor de entidades multilaterales y actualmente desde el sector privado como socio de un gran despacho de abogados. Esa combinación de retos y experiencias es muy especial y me permite hoy abordar el análisis de tareas y problemáticas de una manera integral, considerando el interés privado, pero también la sensibilidad pública. Ahora, debo confesarle que nunca al inicio de mi vida profesional imaginé siquiera ser Superintendente Financiero en Colombia, y mucho menos llegar a ser socio de un despacho con el prestigio y trayectoria de Garrigues.

En lo personal me llena de orgullo la familia que hemos formado con Adriana, mi esposa, que integran también nuestros hijos Santiago y María Lucía. Son mi motivación constante, mi sitio de paz y “recarga”. También me siento muy orgulloso de mis alumnos, verlos crecer y consolidarse como profesionales es motivo de inmensa alegría.

  1. ¿Un libro para recomendar?

Hemos hablado bastante de mi país en esta entrevista, por eso estimo pertinente sugerir  la “Historia Mínima de Colombia”, de Jorge Orlando Melo.

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