Entrevista

Santiago A. Cantón

Director del Programa de Derechos Humanos de RFK Human Rights

Santiago A. Canton es el Director del Programa de Derechos Humanos de RFK Human Rights y fue Secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y primer Relator Especial para la Libertad de Expresión de las Américas.

El Sr. Canton fue asistente político del Presidente Carter en programas de desarrollo democrático en países de América Latina. Es licenciado en Derecho de la Universidad de Buenos Aires, y tiene una maestría en Derecho Internacional de la American University Washington College of Law.

  1. ¿Cómo describiría los grandes rasgos de la evolución de Iberoamérica en los últimos 25 años, desde el punto de vista económico, político, social y de los Derechos Humanos? ¿Cuáles han sido los principales canales? ¿Cómo la evolución de cada una de estas dimensiones ha afectado a las otras y, en particular, al respeto a los Derechos Humanos?

Siempre que se pide hablar de una región tan amplia y con enormes diferencias entre los países, se puede cometer el error de generalizar sobre temas que varían mucho de país en país.

Valga este comentario inicial, para aclarar que no todas las apreciaciones que siguen pueden ser aplicables a todos los países por igual. La región lleva tres décadas o más de gobiernos elegidos por la voluntad popular. Este es un logro extraordinario para una región acostumbrada a los golpes de estado.

Durante más de un siglo vivimos tres olas democráticas en la región. Esta última, iniciada en los ochenta, ha sido la más duradera y completa, y más allá de las dificultades existentes, parece difícil que esta tendencia se revierta. No podemos, ni debemos, olvidarnos de este gran logro.

Ahora bien, sin perjuicio de este avance, el Estado de derecho, el respeto al imperio de la ley, está lejos de ser el deseable. A la democracia electoral, le ha faltado consolidar un proceso de fortalecimiento de las instituciones democráticas, en donde éstas reinen sobre presidencialismos demasiado fuertes, donde el personalismo ensombrece y debilita a las instituciones democráticas. Sólo cuando logremos dar ese paso, nuestras democracias tendrán una fundación solida.

Económicamente, estas décadas también han sido muy variadas. Si comparamos, por ejemplo, la década del ochenta, la “década perdida”, que entre paréntesis, desde una visión democrática, fue la mejor década, ya que se logro recuperar la democracia, con la primera década de este siglo, donde la economía creció gracias al precio de las materia primas, hay enormes diferencias.

Sin embargo, sin perjuicio del gran crecimiento de la última década, la gran mayoría de los países de América Latina aun son muy dependientes de los ciclos internacionales en los precios de las materias primas. Hasta que no se logre una mayor industrialización, esa dependencia continuará existiendo, afectando lamentablemente no solo a la economía, sino también a lo político y lo social.

Para los derechos humanos, el retorno a la democracia, por definición, fue salir de la noche de las dictaduras, para comenzar el largo camino de avanzar en la protección de los derechos humanos. En ese camino, la respuesta que han tenido los Estados es imposible de generalizar. Por ejemplo, en cuanto a juzgar a los responsables por las violaciones a los DDHH durante la dictadura, países como Argentina han avanzado mucho, pero otros, como El Salvador o Brasil se están quedando a medio camino.

Con respecto al reconocimiento y/o protección de algunos grupos en situación de vulnerabilidad, también se han logrado pasos importantes. Por ejemplo, con relación al derecho a la tierra de los pueblos indígenas o el matrimonio igualitario. En materia de derechos humanos, el camino por recorrer debe ser siempre más largo que el recorrido, y por ejemplo, más allá de la igualdad formal de la mujer, la discriminación contra la mujer continua siendo el desafío principal que tenemos en la región. América Latina es la peor región del mundo en cuanto a femicidios, con más de 5000 por año, sumado a un nivel de impunidad, también record a nivel mundial. En términos generales, si bien la lucha por la igualdad, se logro formalmente, los pueblos indígenas, afro descendientes, personas LGBT, en la práctica continúan siendo discriminadas

  1. ¿Cuál es su reacción ante los informes que hablan de un incremento de la desigualdad socioeconómica y de una desaceleración económica en Iberoamérica? ¿Cuáles han sido los determinantes más importantes de este deterioro y las principales consecuencias que tendrá?

La desigualdad económica es un grave problema que no solamente se cobra miles de vidas humanas diariamente, sino que también es la amenaza más grave a la estabilidad mundial. No hay adjetivo que califique el hecho de que las 80 personas más ricas del planeta, posean la misma fortuna que los 3.600 millones más pobres. Es insostenible, por más que se continúen construyendo murallas reales o culturales para ocultar la realidad.

Nuestra región es de la que más aporta a esa desigualdad extrema. Más allá de los progresos obtenidos gracias al crecimiento durante la década del 2000, América Latina continúa siendo la región más desigual del mundo conjuntamente con África. Los líderes regionales, principalmente políticos y empresarios, deben darse cuenta que si no se realizan modificaciones estructurales democráticas, estas se realizaran de manera violenta. La principal amenaza a la democracia de América Latina es la pobreza originada por la enorme brecha entre ricos y pobres.

  1. ¿Qué acciones considera debería promover la comunidad internacional para que esta mayor desigualdad no se traduzca en una limitación de Derechos Fundamentales?

Está claro que el orden político y económico surgido luego de la Segunda Guerra mundial necesita inmediatamente una reforma. El sistema de Naciones Unidas surgido a partir de 1945, más allá de sus extraordinarios éxitos durante décadas, no representa el orden mundial actual.

Ese mundo principalmente bipolar ha sido reemplazado por una gran cantidad de nuevos protagonistas. Pero no solo Estados con mayor peso en el equilibrio mundial, sino también con nuevos actores no estatales con enormes cuotas de poder y con capacidad de creación y de destrucción.

El orden mundial actual no está preparado para resolver los conflictos actuales, entre ellos el de la enorme desigualdad. Llevamos décadas informando sobre esta realidad, pero poco o nada ha cambiado, y según nos alertó el reciente informe de Oxfam, la tendencia continúa hacia una mayor desigualdad.

Creo que no es necesario ahondar entre la relación entre pobreza y derechos fundamentales. Educación, salud, vivienda, alimentación, agua, etc., son solo algunos de los numerosos derechos que para millones de personas son solo una aspiración que nunca verán cumplirse.

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  1. En alguna ocasión ha comentado que los organismos internacionales han perdido el espíritu que inspiró la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. ¿Cómo cree que se podría recuperar dicho espíritu e impulsar una actuación común en la defensa y protección de los Derechos Humanos?

Así es. El espíritu de 1948, con la Declaración Universal y la explosión de Declaraciones, Convenciones, normas de distinto tipo para prevenir y proteger los DDHH, ya no existe. Nuestra región fue pionera en la defensa de los DDHH, la Declaración Americana es anterior a la Declaración Universal; pero el espíritu de Bogotá, cuando se creó a la OEA y se aprobó la Declaración Americana, tampoco existe más.

En mis clases en la universidad hablo de los cuatro pilares que conforman a todo sistema de protección de derechos humanos y la necesidad de que todos funcionen bien para avanzar en la protección de los DDHH: los Estados, las normas, las instituciones internacionales creadas para supervisar el cumplimiento de las normas, y la sociedad civil como el motor principal.

Está claro que hoy en día muchos Estados no tienen la voluntad de fortalecer esos derechos en la práctica, por más que desde el discurso no hacen más que hablar de las bondades de los derechos humanos. Recientemente la OEA culminó un proceso, autodenominado por los Estados, de fortalecimiento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Luego de más de dos años de discusión los Estados no aportaron ni una sola idea para verdaderamente fortalecer. Todo lo contrario, el único objetivo fue encorralar a la Comisión Interamericana de DDHH (CIDH) para que no siga cumpliendo sus funciones con la independencia que la caracterizó desde la década del setenta.

El espíritu de 1948 difícilmente se recupere, sobre todo en las condiciones mundiales actuales, donde nuevas amenazas a la seguridad están reflotando el falso dilema entre seguridad y derechos humanos.

Asimismo, es necesario que mucho de los líderes actuales de América Latina, no continúen “politizando” los derechos humanos para obtener réditos políticos. Solo cuando logremos que los DDHH sean una bandera de todas las fuerzas políticas, sociales y económicas, podremos estar más cerca de entonar la primer letra de la victoria.

  1. La Fundación ha desarrollado una metodología, las Finanzas Productivas Responsables, cuyo propósito es ofrecer diversos servicios financieros (crédito, depósitos, seguros, pagos), a través de las entidades que conforman su Grupo, para apoyar los proyectos y actividades productivas de los sectores más vulnerables de la población, así como ofrecerles asesoría y capacitación. ¿En qué medida considera que tal expansión de la oferta de microfinanzas contribuye al fomento y promoción de los Derechos Humanos?

Indudablemente la oferta de microfinanzas y con un enfoque de desarrollo responsable, es un paso muy importante en toda nuestra región, para incorporar al mundo productivo a grupos de personas que de otra manera no podrían hacerlo. Desde RFK también apoyamos esas iniciativas: Muhammad Yunus, uno de los pioneros del microfinanciamiento moderno, es uno de los galardonados por nuestro premio de derechos humanos.

Es fundamental que se apoye principalmente a los grupos más vulnerables de nuestra región, que han sufrido una discriminación estructural histórica, como las mujeres, y principalmente las mujeres afro descendientes e indígenas.

  1. Con su actividad, la Fundación impulsa la implantación de marcos normativos formales y transparentes para el funcionamiento de las entidades del sector, impartiendo talleres de Gobierno Corporativo de forma altruista en Latinoamérica, tanto para aquellas que forman parte del grupo como otras en el sector. ¿Qué influencia piensa que tiene para el desarrollo socioeconómico de un país la implantación de buenas prácticas de Gobierno Corporativo en el sector público y privado?

Uno de los problemas principales, con un impacto directo en los derechos humanos, es el alto nivel de corrupción pública y privada que hay en nuestros países. Tener mecanismos eficientes de control y transparencia en la gestión pública, es otro de los desafíos principales que tenemos. Hoy en día, varios gobiernos de Hispanoamérica, están siendo acorralados por graves casos de corrupción.

  1. ¿Observa avances en las políticas públicas de los Estados de América Latina con relación a la histórica desigualdad entre hombres y mujeres? ¿Cree que, a día de hoy, se siguen produciendo mayor número de violaciones de Derechos Humanos contra las mujeres?

Es la principal violación a los derechos humanos que tenemos en la región. En el día de hoy serán asesinadas un promedio de 15 mujeres en América Latina, solo por ser mujeres.

Como dije antes, tenemos el mayor índice de femicidio del mundo y la impunidad más alta. En un caso decidido por la Corte Interamericana de DDHH contra México, conocido como el caso del “Campo Algodonero”, la decisión de la Corte se refiere a la necesidad de implementar políticas públicas de los Estados que tengan una “vocación transformadora”.

¿Qué mensaje envía la Corte a los países de la región? Que si no cambiamos profundamente nuestra sociedad, no vamos a poder detener la discriminación estructural y violencia de género que afecta a cientos de millones de mujeres en nuestra región. Lamentablemente, estos cambios no se están haciendo.

  1. ¿Qué recuerdo guarda de cada una de sus etapas profesionales?

Infinitos recuerdos, imposibles de abarcarlos todos. Si tengo que resumirlo lo limitaría principalmente a haber conocido gente extraordinaria que dedican su vida a la búsqueda de la verdad y la justicia.

La fuerza de miles de familiares de víctimas de violaciones a los derechos humanos, especialmente madres, que no descansan ni un segundo y no le temen absolutamente a nada, para saber la verdad sobre que le paso a sus hijos, sus seres queridos. Es una fuerza indescriptible, la más digna, que nos obliga a replantearnos nuestras prioridades, valores y objetivos en la vida.

En otro aspecto, haber podido caminar todos los países de América Latina. Conocer nuestras culturas diversas, historias, expresiones artísticas, desafíos de nuestros pueblos, también lo llevo conmigo en todo momento. Me han enriquecido mucho.

  1. ¿Cuál ha sido el reto profesional más difícil de conseguir?

En términos generales, lamentablemente debo decir que es lograr resultados en Derechos Humanos. No es fácil. En los gobiernos de la región ha resurgido una utilización maniquea del nacionalismo y la soberanía, que es un mero disfraz para obtener réditos electorales, y al mismo tiempo evitar ser supervisados en materia de DDHH. Por ejemplo, recientemente México ha criticado al Relator contra la Tortura de Naciones Unidas, solo por denunciar la grave situación que se está viviendo en México y le ha negado cualquier invitación futura. Argentina, Ecuador y Brasil, entre otros, también han tenido posiciones que debilitan la capacidad de supervisión en materia de derechos humanos.

De manera más individual, el desafío principal fue mantener la independencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, frente a los inagotables esfuerzos de los gobiernos y de la misma Secretaria General de la OEA, para influenciar las decisiones de la CIDH. Ese trabajo fue de 24 horas al día, los 365 días del año. Me fui con el convencimiento de haberlo logrado.

  1. Dada su dilatada experiencia profesional, seguramente tiene numerosas anécdotas que contar. ¿Le gustaría compartir alguna de ellas con nuestros lectores?

En efecto, muchas y de todo tipo, alegres, tristes, emotivas.

Ser sorprendido con un gran abrazo, por personas, injustamente encarceladas, a quienes ayudamos para que lograran la libertad, y que yo nunca había conocido personalmente. Esos abrazos son inolvidables.

Haber sido declarado Persona Non Grata en República Dominicana por denunciar un grave fraude electoral y ser escoltado abruptamente por militares al aeropuerto para expulsarme del país

Todas las declaraciones de las madres de víctimas de violaciones a los derechos humanos, ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, contando las tragedias que les tocó vivir, y como desde una enorme humildad, simplemente solicitan verdad y justicia.

La vergüenza de gobiernos que defienden lo indefendible en lugar de cumplir con sus obligaciones para hacer una región más justa y menos violenta. Por suerte me sigue indignando que se defiendan de casos de torturas, violaciones, ejecuciones, desapariciones, etc.

Y por último, una linda anécdota, también en República Dominicana: Mientras recorría a pie la parte antigua de Santo Domingo junto al ex Presidente Jimmy Carter. Un ciudadano uruguayo, que lamento no recordar su nombre, intenta romper el círculo de seguridad para entregarle algo al Presidente Carter. Al ver que no podía, me acerqué, y el señor muy emocionado, me entregó su tarjeta con su nombre y me dijo que por favor le agradezca a Carter, que es gracias a él que continúa con vida, ya que fue la presión de su gobierno contra las dictaduras la que permitió que él saliera en libertad.

Minutos después le conté la historia al Presidente Carter, y quien también visiblemente emocionado, respondió: “Salvar vidas humanas, eso es exactamente lo que queríamos hacer, y nadie nos quería creer.” Creo que resume perfectamente el trabajo en Derechos Humanos y esa comunión entre las víctimas y los activistas.

  1. ¿Cuáles son sus aficiones para el tiempo libre?

Además de estar con mi familia, leer historia, literatura clásica, escribir, escuchar música y estar con los amigos. En los últimos años le he sumado viajar en moto.

Para finalizar, me gustaría hacer referencia a un hecho histórico, que en cierta manera es una especie de presagio sobre los derechos humanos y América latina.

En 1794, Luego de la Revolución Francesa, el héroe colombiano Antonio Nariño, obtiene una copia de la Declaración Francesa de los Derechos del Hombre y del Ciudadano y decide traducirla al español para que se dé a conocer en todos los rincones del continente.

Esas nuevas ideas revolucionarios que buscaban la igualdad de todas las personas, obviamente no cayeron muy bien en la Colonia y las copias fueron inmediatamente quemadas y Nariño fue condenado a 10 años de prisión en África. Ya en libertad, llegaría a ser el Vicepresidente de Colombia y una de los grandes héroes de la independencia.

En la lucha por los derechos humanos, América Latina continúa en ese péndulo inagotable entre el progreso y la igualdad por un lado y visiones retrogradas, que no son conmovidas por la enorme injusticia y desigualdad que mata a miles de personas por día.