editorial

Transformación digital para acercar e incluir

Miguel Ángel Charria Liévano, presidente ejecutivo de Bancamía, entidad del Grupo Fundación Microfinanzas BBVA

Miguel Ángel Charria Liévano, presidente ejecutivo de Bancamía, entidad del Grupo Fundación Microfinanzas BBVA

En los últimos años hemos visto cómo la transformación digital ha venido escalando posiciones hasta convertirse hoy en día en la mayor prioridad de las entidades del sector financiero mundial.

En los últimos años hemos visto cómo la transformación digital ha venido escalando posiciones hasta convertirse hoy en día en la mayor prioridad de las entidades del sector financiero mundial. Grandes inversiones y avances son ya tangibles, nuevos jugadores en los mercados de financiación, transacciones cada vez más complejas al alcance de nuestras manos a través de dispositivos móviles, interoperabilidad, cashless, etc.

Es este contexto, las instituciones microfinancieras estamos llamadas a ser protagonistas de esta evolución, acompañando al segmento de la población que se encuentra fuera del sistema, a través de una metodología que no solo les facilite su proceso de inclusión, sino que también les acompañe en su desarrollo. Desde las microfinanzas hemos encontrado en el uso de la tecnología un aliado para llegar cada vez a más personas de bajos recursos, brindándoles la oportunidad de tener una cuenta de ahorros, obtener un crédito, acceder a productos de inversión y alcanzar protección a través de los microseguros.

En Bancamía, con el acompañamiento de la Fundación Microfinanzas BBVA, hace tres años empezamos un proceso de transformación digital con el objetivo de poner lo mejor de la tecnología financiera al alcance de los colombianos emprendedores de menores ingresos, que, en diferentes zonas del país, especialmente en las rurales, no acceden al sistema financiero formal.

Llegar a más microempresarios del campo y la ciudad, profundizar la inclusión, mejorar la experiencia del cliente, agilizar nuestros procesos y facilitar la operación comercial de nuestros asesores fueron los planteamientos con los que se inició un trabajo de inserción de la tecnología a nuestra actividad. De allí que empezáramos modernizando nuestro core bancario para tener una base fuerte sobre la que se iba a soportar toda nuestra gestión microfinanciera.

Posteriormente, desarrollamos la idea de llevar nuestra entidad hasta donde los clientes realizan sus actividades productivas con nuestro proyecto de movilidad, dotando al 100% de nuestros asesores con una tableta y una app que permiten, en terreno, la creación de clientes, evaluar sus propuestas de crédito y abrir sus cuentas de ahorro, entre otras funcionalidades, lo que ha evitado a los microempresarios gastar dinero y tiempo en desplazamientos, disminuir el uso de papel y reducir sustancialmente nuestros tiempos de respuesta.  Estamos muy cerca de contar con un proceso de crédito 100% digital, con la incorporación del pagaré electrónico, el despliegue del expediente digital y el desarrollo de la firma digital a través de biometría.

Bajo estos conceptos de movilidad y cercanía al cliente, también con tecnología propia, crecimos en 500% nuestra presencia de corresponsales bancarios en zonas rurales y rurales dispersas, llegando ya a 250 en todo el país, y asimismo, creamos un nuevo modelo de atención presencial con procesos digitales que llamamos Puntos Express: todo esto en zonas donde la banca no llegaba, pero ahora lo hace Bancamía.

En cuanto a canales totalmente digitales, en enero lanzaremos nuestra oficina virtual, en la que a través de nuestra página web el cliente podrá realizar transacciones que hasta ahora solo podía hacer en la oficina: conocer y trazar con todos los productos de Bancamia, realizar transferencias interbancarias, pagar y domiciliar sus servicios públicos, etc.  Además, estamos avanzando rápidamente en la masificación de nuestra aplicación de Banca Móvil, con la que llevamos nuestra entidad al teléfono celular de nuestros clientes. Ya son 140.000 microempresarios los que están usando estas herramientas, de los cuales una tercera parte son clientes ubicados en el campo colombiano. Nuestra gran fortaleza en estos dos canales no presenciales la tenemos en el acompañamiento que toda la fuerza comercial ha realizado con los clientes, mediante un proceso de formación digital para que adopten estas nuevas tecnologías.

Esta es y seguirá siendo la esencia de nuestra actividad, la Banca Relacional, el acompañamiento y la asesoría cercana con cada uno de nuestros clientes. Encontramos en la transformación digital una gran oportunidad, adaptando las nuevas tecnologías al modelo tradicional de microfinanzas, haciéndolo más eficiente, pero sin perder la posibilidad de conocer al cliente, de brindarle educación financiera y de acompañarlo de cerca en la construcción de su plan de desarrollo.

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