editorial

Una etapa para comprobar resultados…

Paloma del Val Tolosana, Secretaria General de la FMBBVA

Paloma del Val Tolosana, Secretaria General de la FMBBVA

No cabe duda de que el mercado necesita información clara, específica y abundante que ayude a comprender la coordinación entre los fundamentos del negocio, los objetivos estratégicos y el riesgo asociado

Esta etapa del año es el momento de comprobar cuáles han sido los resultados de las empresas, de publicarlos y de buscar explicaciones a los buenos, malos y regulares… Los grandes números permiten interpretaciones muy creativas.

Una consultora basada en Londres, Morrow Sodali, ha publicado recientemente el resultado de una encuesta que lleva realizando tres ejercicios consecutivos y en la que, en este año, han intervenido 49 inversores institucionales a nivel global que gestionan más de 31 billones de dólares.

La pregunta más destacada del cuestionario se centraba en identificar los factores más relevantes a la hora de adoptar una decisión de voto en relación a los puntos del Orden del Día de la Junta de Accionistas de las sociedades de su cartera.

Lo más sobresaliente ha sido confirmar la tendencia reflejada en las respuestas de 2018, de que el buen gobierno corporativo puntúa mejor que un buen resultado económico.

La tendencia afianza la apuesta de los inversores institucionales por el largo plazo frente al corto, por la trayectoria frente a la foto fija, y por la contribución a la sociedad frente la maximización del beneficio.

Los tres puntos que sobresalen como preocupación de los inversores, por encima de los resultados económicos–situado en cuarto lugar-, y que influyen cada vez más en la toma de decisiones se refieren, por un lado, a la labor que se espera que desempeñe el consejo de administración  y, por otro, a las relaciones de este con los grupos de interés.

El aspecto mejor puntuado en la encuesta  se refiere a la calidad y la coherencia de la estrategia empresarial y en la forma de comunicarlo al mercado. Claramente se espera que el consejo tome un papel muy activo en evaluar y monitorear la estrategia corporativa.  

No cabe duda de que el mercado necesita información clara, específica y abundante que ayude a comprender la coordinación entre los fundamentos del negocio, los objetivos  estratégicos y el riesgo asociado.

También son puntos muy tenidos en cuenta en el análisis de la dinámica del consejo para las Juntas de Accionistas de 2018: la capacidad de posicionar a la empresa en una sociedad en evolución, fortalecer sus líneas de creación de valor sostenible; coordinar la estrategia corporativa y la gestión de los riesgos asociados; e impulsar la transformación digital y la innovación, la ciberseguridad, la gestión del talento interno y el encaje con los accionistas en el largo plazo.

Otra de las preocupaciones  se refiere a la composición del consejo de administración.

La transparencia en relación a la composición del consejo se ha visto impulsada sustancialmente en los últimos años, gracias a una combinación de desarrollos regulatorios y de códigos de gobierno corporativo que han puesto el foco en el proceso de nombramiento de directores independientes y, por ello, en el nombramiento por mérito ajustado por perfil demandado y empresa.

De los resultados de la encuesta se extrae que los inversores esperan que los Consejos de las  empresas que juegan un papel muy importante en los avances sociales, representen la diversidad de la sociedad en la que operan.

Tanto es así que recientemente en el número de octubre de 2017 de la revista The Parker Review, se elevó el debate sobre la diversidad desde un punto de vista no únicamente de género, sino de etnia y de procedencia geográfica. En concreto, se llegó a proponer que cada consejo del FTSE 100 tuviera al menos un consejero con ascendientes de alguna minoría étnica para 2021, y este mismo requisito para cada consejo del FTSE 250 para el año 2024.

El debate alrededor de la diversidad de los miembros del consejo continuará desarrollándose en los próximos años y, sin duda, seguirá siendo un foco para inversores, reguladores y gobiernos por igual, en la medida en que los grupos de interés serán cada vez más poderosos y diversos.

No obstante, esta tendencia hacia la diversidad de los componentes de un consejo es un punto muy importante que debe conjugarse muy bien con las habilidades y experiencias adecuadas para los roles que los consejeros tienen que desempeñar en cada consejo en concreto.

El tercer punto por orden de relevancia se refiere a la calidad de la relación de la empresa  con los grupos de interés. Las empresas deben concienciarse del valor que otorgan cada vez más los inversores a la integración de las políticas  ESG (Governance, Environmental and Social Responsability) en sus procesos de gestión, y en la importancia de divulgar estos compromisos en su materialidad y métricas en el informe anual y, en particular, en los informes de gobierno corporativo.

El documento de la consultora Morrow Sodali muestra que los inversores reconocen cada vez más los principios ESG como imprescindibles para la sostenibilidad corporativa a largo plazo. En concreto, la encuesta recoge la opinión de los inversores sobre el nivel de integración de estos principios ESG en la gestión de las compañías de su porfolio. El resultado es alentador: un 93% de los encuestados afirma que estos principios están o “completamente integrados en sus procesos de gestión” o “progresando hacia una próxima integración completa”.

Tras los resultados económicos, que, como decía, aparecen como cuarta prioridad para los inversores, se sitúa a cierta distancia la relación con los accionistas y, a mayor distancia, la disponibilidad de los consejeros de comunicarse directamente con los mismos.

Los 49 inversores a nivel global que gestionan más de 31 billones de dólares apuestan por la buena gobernanza, la transparencia, y el compromiso con la sociedad y con los grupos de interés, lo que consideran las“actitudes empresariales” más relevantes para juzgar el futuro de una compañía.

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